Latente.raw es un congreso internacional de teoría de la imagen. Se celebrará en Madrid del 20 al 22 de enero de 2027 y se articula en cuatro líneas de trabajo, tres de ellas propuestas y coordinadas por el propio estudiantado de la asignatura Imagen del Doble Grado en Fundamentos de la Arquitectura + Diseño de la Universidad Europea de Madrid.
El congreso toma su nombre de dos estados previos de la imagen. En la fotografía analógica, la imagen latente es la impresión que la luz deja en la emulsión y el soporte antes del revelado; ahí la imagen ya existe materialmente, pero todavía no resulta visible para el ojo humano. En la fotografía digital, el archivo RAW conserva los datos del sensor sin procesar, a la espera de que un programa los interprete. En ambos casos la imagen se encuentra en un intervalo latente donde los procesos tecnológicos u operaciones que la revelan aún no se han ejecutado. Siguiendo la noción de imagen técnica de Flusser (1983/1990), entendemos que esas operaciones responden a un programa inscrito en el aparato que las ejecuta y en quienes lo diseñan y lo manejan, y que la imagen resultante tiende a ocultar ese programa bajo la apariencia de un registro inmediato.
El término latente tiene, además, un sentido preciso en los sistemas de inteligencia artificial generativa. Los modelos que producen imágenes a partir de texto operan en lo que la ingeniería denomina espacio latente: una representación comprimida y estadística de los millones de imágenes con las que han sido entrenados, en la que un rostro o un cuerpo existen como regiones de probabilidad antes de que ninguna imagen concreta se haya generado. Generar una imagen equivale, en ese contexto, a revelarla, es decir, a recorrer ese espacio y decodificar uno de sus puntos. El cuarto oscuro se ha desplazado hacia el conjunto de datos, los criterios de etiquetado y el trabajo de anotación que lo sostienen (Crawford, 2021/2022). A ello se suma una clase creciente de imágenes que las máquinas producen para otras máquinas, sin que estén destinadas a ser vistas por nadie, lo que Farocki (2013) denominó imágenes operativas, de modo que la latencia deja de ser un estado transitorio y se convierte en la condición ordinaria de buena parte de la producción visual contemporánea.
Proponemos emplear la latencia como categoría de análisis que atraviesa la imagen. Una fotografía del álbum familiar, una vivienda pensada para ser fotografiada o un cuerpo que se ajusta a un canon de belleza, hoy también calculado estadísticamente, pueden entenderse como imágenes latentes: ya actúan sobre lo que recordamos, sobre cómo habitamos y sobre cómo se construye el género, aunque las decisiones que las produjeron sigan sin verse. Que actúen obliga a reconocerles una forma de agencia. Preguntar qué quieren las imágenes, como propone Mitchell (2005/2017), supone tratarlas como agentes que reclaman y demandan algo de quien las mira, antes que como simples objetos de interpretación; en el caso de las imágenes latentes, esa agencia aparece repartida entre quienes las producen, los aparatos que las procesan y los cuerpos sobre los que operan. Se trata, además, de una acción de orden afectivo. Las imágenes mueven y vinculan antes de significar: siguiendo a Ahmed (2004/2015), los afectos no residen en los sujetos ni en los objetos, circulan entre cuerpos y cosas, se pegan a ellos y acumulan valor con la repetición, de modo que una imagen produce apego, deseo, miedo o vergüenza con independencia de lo que muestra. El congreso se propone examinar estas tres dimensiones, la latencia, la agencia y el afecto, así como las prácticas artísticas, arquitectónicas y de diseño que las hacen visibles o las interrumpen.
Se invita a presentar comunicaciones de quince minutos a investigadoras, artistas, arquitectas, diseñadoras y estudiantes de posgrado, en el marco de alguna de las cuatro líneas de trabajo que se describen a continuación. Cada línea contará con una mesa de comunicaciones y un debate abierto.